La asamblea universitaria trazó una línea que marca un antes y después en la UNT que quedaron congeladas en imágenes.

José Hugo Saab arrebujado en un sillón llorando. Fue el gran derrotado. No pudo poner su séptimo rector.

Judith de Babot diciendo lo que nunca debió decir. Con su discurso, desdibujó todo lo que se había anticipado en la campaña en favor del voto nominal. La consejera enarboló la bandera de sus rivales para no correr el riesgo de perder y para controlar mejor.

Todas las manos juntas levantadas. Qué poco hacía falta para conseguir la unanimidad de la asamblea. Bastó proponer el voto secreto para que dos sectores irreconciliables se unieran por vergüenza, convicción o por cualquier otra sinrazón.

La poca euforia de los asambleístas. Cuando tocaron la cifra clave (78 votos) hubo aplausos y vítores de alivio.

La calle 25 de Mayo vallada porque había una elección.

El impresionante -y exagerado- despliegue policial.

El famoso video. Se cumplió lo que vaticinó Moreno. Hubo voto secreto y con lapicera.

El café gratis en el bar de un hotel. "¿Ud. viene por la Universidad, tiene café y facturas gratis? No. "Ah bueno, entonces, siéntese de este lado".

Un consejero decía si voto públicamente voy a dar vergüenza. Es comprensible, cualquiera hubiera pensado que ese voto le costaba a la sociedad, al menos, un contrato de $2.500 por cuatro años.

La Asamblea reunida dio mensajes contradictorios que el tiempo ayudará a dilucidar: por un lado parece que el video escandalizó a todos, menos a los consejeros a los que no les importó que elegir era sinónimo de corrupción. Por el otro, la idea de que votar es sinónimo de democracia.

Cerisola parado en el centro del escenario del Centro Cultural. "Un gobierno para todos, pero una advertencia a los intereses externos". ¿Se refería a José Alperovich, a José Cano, a otros radicales, a los millones que nunca soñaron que llegarían -y tuvieran tanto poder y presión- a partir de la minería?

Alicia Bardón parada al lado de Cerisola. Tomó el micrófono y apostó al trabajo en un intento por mostrar otra cara.

Todas estas imágenes se vieron en los últimos días. Una elección es una acto de salud institucional. Pero, tristemente, la UNT no goza de buena salud. Está enferma de dignidad y le duele el honor.

En la UNT se ocultó una cámara para mostrar lo que no se quería ver. Pero también se ocultó el voto para no ver -ni hacerse cargo de- lo que se estaba eligiendo.